Historias dos estorninos

Entre todos os presentes podemos chegar a algún lugar.Coma os estorninos, debemos armar una historia en grupo.
Como? Cada un escribe unha oración de non máis de tres ou catro liñas, e debe ter algunha relación coa oración, coa sipnose, cos diálogos,.. anteriores a modo de que, se forme un guión.
Ánimo!


Xun 25, 2010 @ 17:42:02
No presentaba ninguna señal que indicase que estaba muerto; sin embargo, tampoco mostraba ningún signo de vida. Lo más sorprendente era el lugar donde se encontraba el cuerpo; en el medio de un arenal, sin huella alguna de cómo había llegado allí …
Set 28, 2010 @ 16:50:59
Allí estaba yo, sólo, huyendo del desamor, y sin ninguna puta señal en la arena. Pense en marchar, pero yo si dejaba huellas en la arena… por lo que obté por abrir un hoyo en la arena, con la intención de enterrar a aquel desgraciado.
De repente, a lo lejos, un Jepp, se acerca zizagueando por la playa, oh, no, viene hacía aqui!
Out 15, 2010 @ 14:10:18
Opcións para seguir:
(a) Agazapado, debaixo dunha circunstacial barca observo como os do Jeep collen o cadáver
(b) Os do jeep, paran e dispoñense a bañarse e surfear, sen notar o bulto inerte e o propio acompañante que os observa.
(c) Cubro o meu corpo con area dentro do burato, e escoito algo aos integrantes do Jeep; a duras penas, escoito cadáver, submarino, e presidente.
Elixe algunha ou outra que queiras!
Nov 13, 2010 @ 12:48:08
Que era un cadaver era evidente; casi tanto como que se trataba de un asesinato, a pesar de no presentar herida o marca alguna. Pero, ¿submarino?, ¿presidente?. Parecía claro que los del jeep sabían algo. De pronto, el más alto exclamó ¡ quieto!, fíjate, no hay ninguna huella en varios metros a la redonda …
Nov 19, 2010 @ 18:09:00
Tan pronto o máis alto, dixo; quieto!, escoítase un ruido ao lonxe.
No horizonte de praia, un barca asoma entre as ondas do mar.
O grupo discute, semella que non saben que facer.
Nov 21, 2010 @ 19:08:15
Aún no había terminado de hacer el hoyo cuando oi sus cantos. Y no eran dulces ni armoniosos , más bien eran cantos de guerra : las sirenas , las amazonas del mar se acercaban . ¿ Qué hacer? ¿Salir huyendo o dejarme llevar por sus voces marinas?
Xan 22, 2011 @ 19:52:22
De súpeto escoitei unha voz ao fondo do pasillo, era meu irmán que berraba.
Dinlle pausa ao DVD. Íamos cear dentros de pouco, e os berros do meu irmán non me deixaban concentrar na escea da praia.
Xan 22, 2011 @ 20:03:55
Mi hijo gritaba por todo el pasillo. Su hermana, protestaba, porque no podía escuchar la película.
La razón de tanto albororto, era para decirme que a una de las dos lagartijas que tenía prisioneras en su habitación le pasaba algo raro.
“Está tumbada y parece enferma” me dijo. “te lo digo en serio, papi. ¿Me puedes ayudar?”
Puse mi mejor cara de sanador de lagartijas, y le seguí hasta su habitación. Efectivamente, una de las dos lagartijas estaba tumbada boca arriba, y parecía muy nerviosa. Supe inmediatamente qué hacer.
“Cariño, ven y mira la lagartija”
“¡Dios mío!” exclamó mi mujer. “Está dando a luz.”
“¿Qué?” preguntó mi hijo. “si se llaman Berta y Edu, ¡mami!”
Berta su hermana, ni se inmuto, con el detalle.
Yo me quedé igual de estupefacto.
“¡Oye!, ¿cómo puede pasar esto? Creí que habíamos acordado que no queríamos que parieran”. Le dije a mi mujer, acusadoramente.
“Ya, pero y qué quieres que hiciera, ¿ponerles un cartel en la jaula? me respondió. (Me pareció que lo decía con mucho sarcasmo)
“No, pero se supone que debías haber comprado dos machos”
Alli estaba toda la familia, a ver qué pasaba. Me encogí de hombros, tratando de sacar el mejor provecho de la situación.
“Chicos, esta va a ser una experiencia fantástica” les dije: “estamos a punto de ser testigos del milagro de la vida”
“Oh, animal!” me chillaron.
Escudriñamos al paciente con detenimiento, y después de mucho esfuerzo, vimos cómo algo parecido a una pequeña pata aparecía brevemente, volviendo a desaparecer tras un segundo escaso.
“No parece que estemos mejorando esto mucho,” comenté.
“Viene de pié,” susurró mi esposa, horrorizada.
“Haz algo, papi!” urgía mi hijo.
“Vale, vale.” Delicadamente, pillé la pata a la siguiente vez que apareció, y tiré de ella con suavidad. Pero volvió a desaparecer. Lo intenté varias veces más, con el mismo resultado.
“Llamo al 112?” sugirió mi hija mayor.
“A lo mejor nos ayudan en el parto.” (Te imaginas la escena, rodeado de mujeres?)
“Vamos a llevar a Edu al veterinario,” dije seriamente. Nos metimos en le coche, mi hijo llevaba la jaula sobre sus rodillas.
“Respira, Edu, respira,” decía para animar a la lagartija.
El veterinario se llevó la lagartija a la sala de exploración, y observó detenidamente al animal con una gran lupa.
“Qué piensa doctor, ¿quizá una cesárea?” le sugerí, científicamente.
“Esto es muy interesante” murmuró el veterinario de repente. Señor y Señora Cabezas, ¿puedo hablar con ustedes en privado un momento?
Tragué saliva, y le indiqué a mi hijo que saliera con un movimiento de cabeza.
“¿Edu está bien?” preguntó mi mujer.
“Está perfectamente,” nos aseguró el veterinario. “esta lagartija no está de parto.de hecho, eso nunca ocurrirá. Edu es un macho. Vea, Edu es un macho joven. Y de vez en cuando, según va llegando a la madurez, como muchas otras especies…pues….vaya….que se masturba. Justo como acaba de hacer, tumbándose de espalda”. Se puso colorado, mirando de reojo a mi mujer.
Nos quedamos en silencio, tratando de asimilar aquello.
“O sea que Edu está…está…simplemente… . . … excitado,” concluyó mi mujer.
“Exacto,” replicó el veterinario, aliviado porque lo habíamos entendido.
De nuevo el silencio. Hasta que mi maliciosa y cruel mujer empezó a sonreír, a reírse por lo bajo, un poco más alto. Y al final a carcajadas.
Le caían lágrimas por la cara. “Es que…me viene a la cabeza la imagen de verte tirando de……su…pequeña…..” tuvo que parar a coger más aire para la siguiente carcajada.
“¡Ya vale!,” le advertí. Le dimos las gracias al veterinario y salimos de allí a toda velocidad, metiéndonos en el coche.
Mi hijo estaba muy contento de que todo hubiera ido bien.
“Sé que Edu te está realmente agradecido por lo que has hecho, papi,” me dijo.
“Oh, no sabes cuánto,” apostilló mi mujer, casi ahogándose de risa.
Dos lagartijas: 140 €.
Una jaula: 50 €.
Veterinario: 30 €.
El recuerdo de tu marido tirando de la picha de una lagartija:
No tiene precio!